domingo, 21 de junio de 2009

Mi confrontación con la docencia

Inicié como profesor en el Colegio Guadalupe, ubicado en Apaxco, Edo. de México, en el nivel de Educación Básica, 2 años en quinto y 2 en sexto; desde 1988 hasta 1992, fue por comentarios de un amigo Felipe Pérez Melchor, profesor de secundaria que trabajaba en esa misma unidad pedagógica quien me recomendó, me entrevistaron y me dieron de inmediato el puesto.
En 1992 ingresé al nivel de media básica, impartiendo español, estuve hasta 1995; ya que simultaneamente, me dieron la oportunidad de laborar en la Preparatoria Oficial No. 22, ubicada en San Pedro Atzompa, Edo. de México, en el año de 1994, impartiendo Taller de Lectura y Redacción I y II, Métodos y Técnicas de Investigación I y II; a partir del 1996 empecé a laborar en el turno vespertino dando las clases de Literatura I y II respectivamente. Desde entonces me he dedicado al quehacer docente. Además de estas asignaturas, he impartido otras como: Filosofía, Lógica, Fundamentos de la cognición, Comprensión y Razonamiento Verbal, Análisis de Problemas y Toma de Decisiones, Desarrollo Creativo, y Salud Integral del Adolescente.
Me motivaron a la práctica de la docencia, mis padres, amigos e iniciativa propia. Me encantó desde el primer día y hasta el momento me han ofrecido en dos ocasiones una subdirección escolar en el nivel medio superior y una dirección del mismo nivel; sin embargo, no las he tomado porque prefiero compartir lo poquito que aprendo y construyo con mis alumnos, que estar en un escritorio con cerros de documentos. Creo que nací para esta labor tan hermosa y creativa porque no me canso de dar clases, he llegado a pensar y sentir que me divierto impartiendo clases, van a creer eso, en fin todas mis expectativas, tanto personales, profesionales, familiares, sociales, espirituales, académicas y docentes, se han consolidado en el magisterio.
La docencia, más que una actividad, es una forma de vida, muy hermosa y llena de altibajos que nos permiten poco a poco reafirmar nuestra verdadera vocación, llena de retos y compromisos que requieren de responsabilidad, empatía y una constante actualización. Siento que cuando el universo mismo confabula para que todas las circunstancias te encaucen hacia lo que se te da sin ninguna vicisitud, eso, es la verdadera esencia del ser , la espiritualidad interactuando ante las adversidades y dista mucho de abandonarte en el camino.
El nivel medio superior ha sido el camino para que mis proyectos se consoliden con jóvenes que me ayudan a construir para ambos un conocimiento significativo que interactúe con su entorno y se cristalalice en las familias.
Tengo mucho motivos para sentirme satisfecho, desde un exalumno que trabaja en el ININ(Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares) y actualmente terminando su doctorado en Alemania, hasta el alumno que no pudo lograr ingresar al nivel superior por cuestiones económicas, pero, que es útil a la sociedad y felizmente casado, demostrando una gran responsabilidad y por supuesto con aspiraciones a una mejor calidad de vida. Casi todo ha sido de satisfacciones, han aprendido a leer cognitiva y metacognitivamente, a redactar con una agilidad mental, preponderando su pensamiento. Han construido hipetextos que interactúan a través de hipervínculos, dando como resultado un pensamiento más creativo y crítico-propositivo.
Tal vez, lo único que me ha provocado insatisfacción, es la política corrupta que manipula la educación del pueblo, que autoritaria y arbitrariamente siempre se ha subordinado a situaciones más neoliberales que a calidad de vida, esto es, se mantiene siempre sujeta a la economía y por tanto es demasiado endeble. Atiende a problemáticas que no tienen trascendencia en nuestra realidad histórica.
Su amigo...Pepe Rubio.

La aventura de ser docente.

Empezaré a referir que estudié el bachillerato en la Normal de Zumpango No. 16, la ilusión de mis padres era que fuera profesor; después de un par años terminé. En aquel tiempo, se hacia en dos años, pero con 12 materias por semestre, al principio no me gustaba; pero, pasaron los días y le fuí tomando interés al grado que quise continuar la licenciatura; sin embargo, solo cursé dos semestres, mi padre no podía sufragar los gastos de mis estudios y dejé la escuela para buscar empleo, la situación era muy precaria, afortunadamente ingresé a trabajar en el Hospital General José Vicente Villada, ubicado en Cuautitlán de Romero Rubio, como auxiliar administrativo, tal vez la suerte y mi dedicación me llevaron a ser Coordinador de controladores de asistencia en menos de 6 meses de haber ingresado. Conocí al Contador Juan Galicia Ramírez y me fuí a trabajar a la subdirección administrativa de dicho hospital, pero ahora como su asistente, él notó algo en mí y me propuso trabajar en jornadas especiales, sábados, domingos y días festivos por la noche con horario de 19:00 a 6:00, en el área de contabilidad, lo cual favoreció enormemente mi tiempo para seguir estudiando o trabajar en otra cosa. Laboré por seis años.
Después de tocar puertas, alguién me recomendó un Colegio, en el que necesitaban a un profesor y fuí aprobar suerte, me entrevistó la Madre Cordimariana Lucía Méndez, me aplicó algunas pruebas de ortografía, matemáticas, historia y me contrató, siempre y cuando, siguiera estudiando. El primer día fue de mucho nervisismo, me tocó impartir clases a Quinto grado "B", un grupo excepcional, niños muy inteligentes que me orillaron a reproducir los paradigmas de mis profesores de antaño, cabe destacar, traté de que fuera lo bueno, no lo malo, porque hubo maestros que dejaron una huella muy significativa y otros mejor me reservo el comentario. Algo que no puedo olvidar, fue estímulo que le dí a la lecto-escritura. La Madre Superiora me recomendó que hicieran copias mis alumnos para superar la caligrafía; sin embargo, noté que siempre realizaban la misma lectura y no había avances cuando se trataba de otra, así que les pedí que inventaran, crearan composiciones, de lo que fuera, en primer orden, fue del jardín que estaba frente al salón, después, de cualquier paisaje, amigos, padres, etc. sin querer había propiciado la inventiva literaria.
Al descubrir el desarrollo de esta habilidad, los padres de familia me felicitaron ante la Directora y empezó mi buena racha en el quehacer educativo, simultaneamente, presenté examen de ingreso para la Normal Superior de Pachuca en la especialidad en español y con orgullo diré que fuí el más alto en los resultados de la prueba, esto lo anexo, porque fue el motor que impulsó mi estadía en dicha institución, logrando destacar en los seis años como jefe de grupo y obteniendo una beca del 100% durante toda la licenciatura, o sea que mi Educación Media Básica, me costó solo 200 pesos, la de inscripción....
Al notar mi desempeño docente la Directora, me pidió que impartiera clases en secundaria, y estuve trabajando muy contento en lo que estaba estudiando, Español. Tuve la maravillosa oportunidad de asesorar a algunos alumnos durante ese tiempo para un concurso de ensayo y lograron ser los mejores de la zona, región, sector; aunque, no logramos llegar a otros niveles porque como era obvio, perteneciamos a escuelas particulares; no obstante, fue una muy gratificante y estimuladora experiencia docente.
Alguien me comentó que en la Preparatoria Oficial No. 22, ubicada en San Pedro Atzompa, edo. de Méx., solicitaban un profesor horas clase para lectura y redacción I, y me presenté ante el Director, el profesor Víctor Manuel Gutiérrez Martínez, quien me entrevistó y le agradó mi currículum, tenía varias recomendaciones tanto del colegio, como de la Licenciatura, y me dió 15 horas. En un principio, era muy irregular en mis llegadas a la Prepa. porque trasladarme desde Apaxco hasta San Pedro era toda una aventura; sin embargo, poco a poco me fui adaptando. Al terminar el ciclo, el Director, me preguntó, si estaba a gusto ahí, lo cual supuse que por llegar siempre tarde me iba dar las gracias y despedirme; pero no, me ofreció 42 horas y me dijo que ya no quería que estuviera batallando en mis recorridos cotidianos. Renuncié a la Secundaria de las Madres Cordimarianas, a las cuales les dí y sigo dando las gracias. Desde entonces sigo en la 22, que me ha llenado de satisfacciones personales, sociales, educativas, académicas y familiares.
Sigo por el camino de los triunfos, he asesorado a varios alumnos en otros ciclos y han obtenido casi cada año, los primeros lugares a nivel zona, región y sector, destacando el de hace un año, mi alumna de 4 semestre obtuvo el primer lugar a nivel estado en el Concurso de ensayo sobre la vida y obra de Sor Juana Inés de la Cruz, así mismo, asesoré su ensayo: La juventud y la mar, obteniendo el primer lugar a nivel nacional y he participado en algunos foros, seminarios cursos talleres como ponente, lo cual me llena de satisfacción, no solo a mí, sino a mi padres esposa e hijos.
He dado un breve paseo por la calle de la amnesia, gracias por recordarme todos esos bellos momentos...
Su amigo...Pepe Rubio.